La follada prohibida con mis vecinos del edificio

Ayer por la tarde, el sol filtraba por las persianas del balcón, ese rayo dorado que calienta la piel. Estaba sola, con el coño palpitando después de probar mi nuevo plug anal, ese de metal frío que aún sentía dentro. De repente, ruido de pasos en el pasillo. Miré por la rendija de las cortinas… […]
Mi vecino me folló mirando a las chicas del piso de al lado

Era una noche calurosa, de esas que te hacen sudar en el piso. Las pizzas humeantes acababan de llegar, el rosado fluía sin parar. Desde mi balcón, con las persianas entreabiertas, oí risas en el piso de al lado. Paula, la madre controladora, vigilaba a su hija Elsa y a Chloé, esa pelirroja salvaje. Pero […]
Follada salvaje con mi vecino en el garaje subterráneo

Ay, chicas, no sabéis lo que me pasó ayer con Miguel, el vecino del quinto, ese chaval de veintipocos con cuerpo de infarto. Siempre lo miro de reojo en el pasillo, su culo prieto en esos vaqueros ajustados… Me pone a cien. Ayer subía en el ascensor del garaje, sudada del gym, mi blusa pegada […]
La vecina nueva del 413 y el polvo prohibido en el ascensor

Vivo en un edificio viejo del centro, de esos con balcones que se miran de reojo. El otro día, oí ruido en el 413, el vecino de enfrente. Bill, un tipo normal, soltero empedernido, acababa de mudarse. Me asomé por las persianas entreabiertas, el sol de la tarde filtrándose en rayos finos. Ahí estaba ella, […]
La vecina que intentó robarme la polla de mi hombre y acabó de rodillas

Ay, chicas, no sabéis lo que me pasó el otro día con la vecina del quinto. Se llama Laura, rubia, culito prieto, siempre con esa sonrisita de superioridad. La he visto mil veces en el pasillo, taconeando, meneando las tetas. Pero todo empezó una noche de verano. Estaba en mi balcón fumando un cigarro, el […]
Mi vecino del quinto: la follada prohibida que no olvidaré

Me llamo Cristina, tengo 45 años, morena, con curvas que aún vuelven locos a los tíos. Vivo en un edificio viejo del centro, con esos balcones que se miran de reojo. Mi marido trabaja mucho, y yo… bueno, soy de las que disfrutan el morbo de lo prohibido. El otro día, todo empezó por casualidad. […]