La follada prohibida con el vecino del ascensor

Anoche no podía dormir. La luz de la luna se colaba por las persianas del balcón, filtrándose en rayas finas sobre mi cama. Oí pasos en el pasillo, pesados, como de alguien cargando bolsas. Luego, risas ahogadas. Me acerqué a la ventana, curiosa. Al lado, en el balcón de enfrente, él. Mi vecino del quinto, […]
Mi vecino del ático: un polvo salvaje en el ascensor

Estaba en mi balcón, fumando un cigarro a media noche, cuando lo vi. El vecino del ático, ese tipo con pelo rizado rubio recogido en coleta, bronceado de trabajar al aire libre. Su ventana estaba entreabierta, la luz filtraba amarilla. Se movía… dios, se estaba tocando la polla. Gruesa, dura, en la mano. Me quedé […]
Mi vecino conquistador y mi ofrenda desnuda en el ascensor

Ay, chicas, no sé por dónde empezar. Vivo en este viejo edificio de Madrid, paredes finas como papel, siempre oigo todo. El otro día, pasos pesados en el pasillo, como de un tío que conquista el mundo. Miré por la mirilla: mi nuevo vecino, Víctor, alto, brazos como troncos, sudado de cargar cajas. Acababa de […]
Follé con mi vecino casado: el polvo prohibido en el rellano

Hace unos días, estaba sola en casa, tarde ya, como la una de la mañana. Nada que hacer, navegando por un sitio de relatos eróticos. La luz de la pantalla iluminaba mi habitación, filtrándose por las persianas entreabiertas. De repente, oigo pasos en el pasillo. Pesados, como de alguien alto. Me asomo un poco, curiosa. […]
Mi vecino del quinto: el polvo prohibido que nos cambió todo

Estaba en mi balcón, fumando un cigarro a media tarde. El sol filtraba por las persianas de los vecinos, y de repente, lo vi. Mi vecino del quinto, ese tipo de unos 50, con barriguita y pelo en el pecho, se masturbaba delante del espejo. La luz amarilla del baño lo delataba todo: su mano […]
Mi polvo salvaje con el vecino del ascensor

Me llamo Lola, tengo 38 años y vivo en un viejo edificio del centro. Abierta a todo, me flipa el morbo de lo prohibido, sobre todo con vecinos. El otro día… uf, no sé ni por dónde empezar. Todo empezó por casualidad, como siempre pasa lo mejor. Era verano, hacía un calor de cojones. Mi […]