Verano en el edificio de T., hace un calor de cojones. Me mudé hace poco, piel morena ya bronceada por el sol, falda ligera y blusa sin mangas. Mis tetas aún grandes desde que dejé de dar de mamar, se mueven libres. Desde mi balcón, oigo risas… Miro por casualidad. En el balcón de al lado, ella. Mi vecina rubia, unos cuarenta, pelo corto en bob, delgada pero con caderas que ondulan al andar. Blusa verde suelta, sin sujetador, tetas pequeñas en pera balanceándose. Se pasa las manos por las axilas blancas, rasuradas. Sus ojos verdes bajan a mis tetas un segundo. Me pica la curiosidad.
Al día siguiente, ascensor. Entramos juntas. Huele a su perfume dulce. ‘Hola’, dice con voz ronca. Sus brazos finos, vellos rubios. Me mira las tetas otra vez. El ascensor sube lento, zumbido constante. Se desabrocha un botón de la blusa, casual. Veo la curva de sus tetas. No digo nada, miro. Otro botón. Sus pezones rosados asoman. El corazón me late fuerte, coño húmedo ya. ‘Hace calor, ¿no?’, murmura. Asiento, tragando saliva. Sus caderas se balancean al apoyarse en la pared. El ascensor para en mi piso. ‘Sube si quieres’, le digo sin pensar. Entra en mi piso, puerta cierra con clic.
La mirada furtiva y la tensión que sube
La barrera cae ahí, en mi salón. Luz filtrando por persianas, rayas en su piel blanca. Se quita la blusa despacio, tetas al aire, pezones duros. ‘Te vi mirando ayer’, dice, ojos fijos en mí. Me acerco, toco su teta suave, tibia. Gime bajito. Se desabrocha la falda, nada debajo. Coño rubio, rizado, labios marrones hinchados. Se arrodilla, abre mis piernas. ‘Quiero verte’, susurra. Siento su aliento caliente en mi falda. La levanto, mi coño moreno depilado, mojado. Me mira, lame lento el clítoris. ‘Joder, qué rico’, gimo, mordiéndome el labio. Sus dedos entran, dos, curvados, follándome suave.
Cambio. La tumbo en el sofá, coño abierto ante mí. Huele a excitación, salado. Paso lengua por sus labios, chupo clítoris hinchado. ‘Sí, así, chúpame el coño’, jadea, voz ahogada. Mueve caderas contra mi boca, jugos en mi barbilla. Oigo pasos en el pasillo, vecinos. ‘Calla, nos oyen’, digo. Ella ríe, ‘me pone más’. Meto lengua profundo, dedos en su culo apretado. Se retuerce, tetas temblando. ‘Me corro, joder, no pares’. Grita suave, cuerpo rígido, coño contrayéndose, chorro caliente en mi boca. La beso, saboreamos juntas.
El polvo intenso y el secreto compartido
Ahora yo. Me come el coño con hambre, dedos en mi teta, pellizcando pezón. ‘Tu coño es una puta delicia’, gruñe. Chupa fuerte, succiona clítoris. Piernas tiemblan, oigo el ascensor abajo, miedo y placer. ‘Me vengo, hostia’. Explosión, orgasmo brutal, grito ahogado en su pelo rubio. Sudorosas, jadeantes. Se viste rápido, blusa arrugada. ‘Hasta mañana’, guiña.
Al día siguiente, pasillo. Cruce casual. Ojos se encuentran, sonrisa cómplice. Sus mejillas rojas, mi coño palpita al recordarlo. Pasa rozándome, susurro ‘vecina guarra’. Ríe bajito. Secreto quemando, frisson del peligro. Quiero más.