¡Feliz aniversario, mi amor! Le susurro a Javier mientras nos revolcamos en la cama, sudados y pegajosos. ¿Qué? ¿Hoy? No es mi cumpleaños… Hace justo un año que te entregaste a mí por primera vez, dice él con esa voz posesiva. Ja, como si fuera un objeto tuyo. En realidad, cuando me follas, soy yo la que te tiene atrapado dentro. Me río, pero él se pone serio, celoso otra vez. ¿Con quién más estás? ¿Eh? Con nadie, idiota, solo contigo anoche. Pero él insiste, quiere vivir juntos. Bah, qué pesado.

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De repente, el timbre. No abras, estás desnuda, gruñe Javier. Me pongo la bata rápida, por complacerle. Abro y ahí está Marta, mi vecina del 4ºB. Lleva el pelo revuelto, ojos rojos de llorar. ¿Qué te pasa, chica? ¿Puedo pasar? Antoine… Luis me ha mandado un WhatsApp: ‘Adiós, Berta’. ¿Berta? ¿No era Marta? Entre, entre, no se quede en el pasillo, que oyen los vecinos.

La llegada y la tensión en el rellano

La hago sentar en la cama. Javier se aparta un poco, medio desnudo. Le cuento que Luis la ha dejado así, por SMS. Ella solloza: me quería tanto que me hacía todo lo que pedía, hasta que me metiera la polla por el culo aunque me doliera. ¿En levrette? ¿Anal? Lubrica bien y es una pasada, le digo yo, que soy más abierta. Javier nos mira, tieso ya. Ella se disculpa: perdón por decirlo delante de tu… ¿amigo? Novio, lo que sea. No pasa nada, él sabe que no es el primero.

Le hago café, pero ella tiembla. Quítate ese jersey, está empapado de lluvia. Afuera llueve fuerte, gotas golpeteando el balcón. El sujetador también mojado. Venga, dúchate conmigo, como en los viejos tiempos. ¿Ducharnos? Nunca hemos… Pues hay una primera vez. Dejo la puerta abierta. Javier, ¡ven a frotarnos la espalda!

Él entra, pyjama empapado. Quítatelo, mira el culo de Marta, redondo y firme. Gírate, enséñale las tetas. Bandearás seguro. Ensabónale el culo, los pechos… Yo le unto la polla, despacito el glande para no correrse ya. Agua caliente resbalando por nuestros coños, écartale las piernas, Marta, qué pelitos rizados tan monos. ¿Quién lame primero ese clítoris?

El secreto compartido al día siguiente

Al colchón ahora. Javier en medio. Chupa mis pezones duros, luego los de ella. Baja, lame su coño chorreante, su clítoris hinchado. A mí ahora, joder. La penetro con la lengua mientras él la folla por delante, polla gruesa entrando y saliendo con chup chup húmedo. Gime, pero shhh, los vecinos… El tabique es fino, oyen todo. Yo me monto en su cara, restregando mi coño mojado. Córrete, Marta, córrete fuerte. Él la embiste, bolas golpeando, hasta llenarla de lechita caliente.

Yo quiero ahora. Me folla a cuatro patas, mano en mi clítoris, mientras Marta nos besa. El balcón cruje con el viento, luz filtrando por las persianas, sombras bailando. Me corro gritando bajito, polla palpitando dentro, semen goteando por mis muslos. Agotados, nos quedamos jadeando. Mañana nos vemos en el ascensor, ¿eh? Guiños cómplices.

Al día siguiente, pasos en el pasillo. Bajo las escaleras y ahí está Marta, recogiendo el correo. Nuestras miradas se cruzan, sonrisas pícaras. Javier sale detrás, nos roza disimuladamente. El secreto quema, el ascensor nos espera… ¿Repetimos?

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