Mi polvo prohibido con la vecina del ático: el ascensor y el riesgo de ser pillados

Ay, chicas, aún me tiemblan las piernas al recordarlo. Vivo en un viejo edificio en el centro, de esos con ascensor que cruje como si se fuera a caer. Mi vecina del ático, Carmen, es una madurita de unos 55, con tetas enormes que se le desbordan del sujetador, siempre con faldas ajustadas y esa […]