La vecina del quinto: un polvo salvaje en el balcón que casi nos pillan
Era una tarde de primavera, el sol filtrándose por las persianas del salón. Estaba en mi piso del tercero, tomando un café, cuando la vi. Mi vecina del quinto, Brigitte, saliendo al balcón con ese vestido ceñido que le marcaba las tetas enormes. Se inclinó para regar las plantas, y zas, el escote se abrió. […]