La vecina cachonda y el vecino atado: mi sorpresa matutina prohibida

El sol se colaba por las rendijas de la persiana, calentándome la piel. Anoche, en el ascensor, todo cambió. Pablo, el vecino del 3B, ese chico guapo que llevo meses espiando por el balcón. Oí sus gemidos una vez, polla en mano, pensando en mí. Nuestros cuerpos se rozaron. Su mano rozó mi culo, ‘perdón’, […]