Vivo en un edificio viejo de Madrid, balcones pegados, se oye todo. Mi vecina Harmony, divorciada, unos cincuenta, pelo sal y pimienta en carré, tetas generosas bajo camisetas anchas. La pillo a veces fumando en su balcón, piernas cruzadas, sonrisa pícara. El otro día, vi llegar a Sylvie, su amiga motera. Alta, fuerte, 90D que tensan la blusa, culo redondo en pantalón ajustado. Se abrazaron fuerte, labios rozándose. Yo, espiando tras las persianas, coño ya húmedo. El aire fresco del atardecer, ruido de tráfico lejano, sus risas filtrándose.
Al día siguiente, ascensor. Harmony entra, olor a su perfume mezclado con gasolina de moto. ‘¿Qué tal el finde?’, dice, ojos clavados en los míos. Espacio pequeño, calor subiendo. Nuestros brazos se rozan, accidental… o no. ‘Vi a tu amiga ayer’, suelto, voz temblorosa. Ella sonríe, ‘Sylvie, ¿eh? Pasa mucho por aquí’. Sus dedos tocan mi mano, electricidad. Puertas abren en mi piso, pero ella susurra: ‘Sube un rato, tengo café… y más’. Corazón latiendo fuerte, entro.
La mirada indiscreta desde el balcón
Sylvie ya allí, en sofá, piernas abiertas casual. ‘¡La vecina curiosa!’, ríe Harmony. Vino en mano, charlamos motos, pero miradas queman. ‘Te vimos espiando’, dice Sylvie, mano en mi rodilla. Tensión explota. Harmony me besa, lengua ansiosa, manos en mis tetas. ‘Shh, los vecinos oyen todo’, gime. Sylvie baja mi pantalón, dedos en mi coño empapado. ‘Joder, qué mojada estás, puta voyeur’. Me tumban en sofá, Harmony lame mi clítoris, chupando fuerte, lengua hundiéndose en mi raja. Gimo bajo, miedo a pasos en pasillo. Sylvie frota su coño contra mi cara, jugos salados en mi boca. ‘Lámeme el culo, zorra’, ordena, abriéndose. Lengua en su ano apretado, ella gime ahogada.
El clímax en la oscuridad compartida
Cambio posiciones, yo encima de Harmony, 69 salvaje. Su coño maduro, pelos grises, lo devoro, dedos metidos hasta fondo, clítoris hinchado palpitando. Sylvie nos une, dedos en nuestros culos, ‘Folladme la lengua’. Orgasmos brutales, cuerpos temblando, sudor pegajoso. ‘¡Casi gritas, nos pillan!’, ríe Harmony entre jadeos. Polvo intenso, coños chorreando, olor a sexo invadiendo piso. Piernas flojas, besos lentos después.
Al día siguiente, pasillo. Harmony sale, roce casual. ‘Buenos días, vecina’, guiño cómplice. Sylvie asoma, sonrisa secreta. ‘Repetimos?’, susurra. Asiento, coño palpitando ya. Secretos queman, ascensor espera más.