Vivo en un edificio viejo del centro, de esos con balcones que se miran de reojo. La otra noche, hacía calor, el aire denso de verano. Abrí la ventana para que entrara brisa, y ahí estaba. En el balcón de enfrente, mi vecino del quinto, ese tipo moreno con brazos tatuados, follando a su mujer contra la barandilla. Ella gimiendo bajito, él embistiéndola fuerte, la polla entrando y saliendo de su coño con chasquidos húmedos. La luz de la cocina filtraba amarilla, iluminando sus culos sudados. Me quedé paralizada, la mano en mi braguita, tocándome sin darme cuenta. Sus gemidos… ‘¡Más duro, joder!’ Él gruñía, la sujetaba por las caderas. Me corrí viéndolos, mordiéndome el labio para no hacer ruido.

Al día siguiente, en el ascensor. Solos. Él entra oliendo a colonia fresca, camiseta ajustada marcando pectorales. ‘Buenas’, dice con voz grave, ojos clavados en mí. Siento el calor subir. ‘Calor, ¿eh?’, balbuceo, recordando su polla gruesa. El ascensor para entre pisos. Luz titilante, silencio roto por mi respiración agitada. Se acerca, roza mi brazo. ‘Te vi anoche, desde tu ventana. Mirando’. Mi corazón late fuerte. ‘¿Y qué?’, susurro, voz temblorosa. Su mano en mi cintura, tira de mí. ‘Me pusiste cachondo saberlo’. Nuestras bocas chocan, lenguas urgentes, saliva mezclada. Manos por todas partes. Bajo la falda, dedos en mi coño ya mojado. ‘Estás empapada, puta curiosa’, murmura contra mi cuello.

La Mirada Indiscreta que Desató el Deseo

La barriera cae. Puerta del ascensor entreabierta, riesgo de que baje alguien. Me empuja contra la pared, baja mis bragas. ‘Chúpamela’, ordena sacando la polla, venosa, cabezona, oliendo a macho. Me arrodillo en el suelo sucio, la meto en boca, chupando fuerte, lengua en el frenillo. Él gime, ‘¡Joder, qué boca!’. Agarra mi pelo, folla mi garganta. Ruido de pasos en el portal lejano, nos paramos. Adrenalina pura. ‘Sigue’, dice. Me pone de pie, me da la vuelta, falda subida. Dedos abren mi coño, escupe para lubricar. ‘Te voy a romper el culo’. Empuja, dolor-placer, su polla gruesa me parte. Grito ahogado, muerdo su mano. Embiste salvaje, piel contra piel, slap-slap. ‘¡Cállate o nos oyen!’, susurra, tapándome la boca. Yo empujo culo atrás, queriendo más. Sudor gotea, olor a sexo crudo llena el ascensor.

El Ascensor, el Corrido y el Secreto Caliente

Cambia a mi coño, mete polla entera de un golpe. ‘¡Qué coñazo apretado!’. Me folla como animal, bolas golpeando clítoris. Me corro primero, temblores, jugos chorreando por piernas. Él acelera, ‘Me corro… ¡ahhh!’. Chorros calientes dentro, semen espeso saliendo. Nos quedamos jadeando, pegados. Se retira, polla chorreante. Limpio con mi tanga, se la meto en bolsillo riendo bajito.

Ascensor arranca. Bajamos, salimos. Él guiña ojo, ‘Hasta mañana, vecina’. Al día siguiente, pasillo. Cruce casual. ‘Café?’, pregunta su mujer pasando. ‘Sí, claro’, digo sonriendo. Él roza mi mano disimulando, ojos prometiendo más. El secreto quema, cada mirada un ‘te follaré otra vez’. Camino a mi puerta, coño aún sensible, excitada por el peligro. Esto no acaba aquí.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *