Estaba en mi balcón, noche calurosa de Madrid, el aire fresco me erizaba los pezones bajo la camiseta fina. Un cigarro entre los labios, humo subiendo lento. De repente, chapoteos abajo, en la piscina común del sótano. Luz tenue de los focos filtrando por las palmeras. Me asomé al muro bajo, corazón latiendo fuerte.

Allí, Sophie, mi vecina del 4B, tetas enormes balanceándose libres. Julien, el nuevo del 3A, moreno tímido, bañador hinchado. Ella se quitó el bikini, coño depilado brillando con agua. Él dudó, ehm… extendió la mano, tocó sus pezones rosados. ‘¿Te gusta?’, murmuró ella, voz ronca. Él asintió, tragando saliva.

La Mirada Indiscreta desde el Balcón

Yo sentía mi coño palpitar, bragas empapadas. Los vi besarse, lenguas enredadas, chapoteo suave. Sophie le bajó el bañador, sacó esa polla gorda, venosa, cabezota roja. Se la meneó despacio, él gimió bajito: ‘Joder, Sophie…’. Ella se arrodilló en el borde, labios envolviendo la verga, chupando con ruidos húmedos, saliva cayendo al agua.

Pasos en la escalera común. Llegó Maxime, hermano de ella, con Brigitte, Josiane y Cyril. Risas nerviosas. Se desnudaron rápido, pollas saltando, tetas rebotando. Batalla en el agua, manos por todos lados. Sophie con Brigitte, dedos hurgando coños, gemidos ahogados. Julien con Maxime, mano en la polla dura, ‘¿Quieres probar?’, susurró él. Cyril follando a Josiane contra el borde, chapoteos fuertes, ‘¡Más hondo, cabrón!’.

Agua salpicando, miedo a que el portero baje. Yo me froté el clítoris furiosa, corrí mordiendo el labio, jugos bajando por muslos.

Al día siguiente, ascensor. Puerta abre, entro. Sophie y Julien, olor a cloro, toallas enrolladas flojo. Él con bulto evidente, ella mini falda sin bragas, supongo. ‘Hola, María’, dice ella, ojos pícaros. Silencio pesado, aire cargado de sexo. Ascensor frena entre pisos, luz titila.

El Trío Explosivo y el Secreto del Pasillo

‘¿Viste anoche?’, pregunta Sophie, mano en mi cadera. Trago saliva: ‘Un poco… estaba buena’. Julien se sonroja, pero polla salta. Ella me besa de golpe, lengua caliente invadiendo mi boca. Yo gimo, manos en sus tetas firmes. ‘Vamos a mi piso’, jadea ella.

Puerta cierra, ropa al suelo. Sophie me tumba en sofá, abre mis piernas, lengua en mi coño chupando clítoris hinchado. ‘Qué rica estás, vecina voyeur’, dice entre lamidas. Julien mira, verga tiesa. ‘Ven, chúpamela’, le ordeno. La agarro, gorda llenándome la boca, bolas pesadas lamiendo. Arcadas deliciosas, saliva por barbilla.

Sophie se pone a cuatro, yo le meto dedos en el coño empapado, chorreando. Julien me penetra por detrás, ‘¡Joder, qué apretado tu coño!’, gruñe. Golpes brutales, piel chocando, sudor goteando. Cambio: él folla a Sophie, yo le como el culo a ella, lengua en ano frunciéndose. ‘¡Sí, métemela entera!’, grita ella. Gemidos altos, pared delgada, vecinos deben oír. Placer del riesgo, polla palpitando en mi boca.

Julien se corre primero, leche caliente llenando el coño de Sophie, chorros blancos saliendo. Yo squirté en su cara, ella lamiendo todo. Maxime llama a puerta, ignoramos, otro orgasmo grupal.

A la mañana, pasillo. Nos cruzamos, Sophie guiña: ‘Otra en la piscina?’. Julien sonríe tímido, mano roza mi culo. Secreto quemando, miradas cómplices. El edificio nunca fue tan caliente.

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