No soy un cañón, qué va, mi cuerpo es redondito, curvas que abrazan. Mis tetas, un 105E, se esconden bajo camisetas holgadas. Pelo rojo liso hasta los hombros, piel blanquita con venitas azules asomando en los pechos. Labios rosados que muerdo para que brillen. Me encanta el morbo de lo cerca, lo prohibido con vecinos.
Ayer noche, calor pegajoso. Abro un poco las persianas del salón, luz de farola filtra en rayas. Oigo pasos en el pasillo, lentos, como si dudaran. Miro de reojo: es él, el chico del 4ºB, joven, ojos intensos. Entra en su piso, deja la puerta entreabierta. ¿Error? Me acerco, corazón latiendo fuerte. Desde mi balcón, veo su silueta en penumbra. Se quita la camiseta, músculos tensos. Baja la cremallera del pantalón… joder, se está tocando. Mano arriba y abajo, lento al principio. Gimo bajito, mis pezones se endurecen contra la camiseta fina.
La Observación que Enciende el Deseo
Sus ojos brillan, como si supiera que miro. Acelera, respira hondo. Yo… no aguanto. Manos en mis tetas, aprieto, pellizco pezones. Mi coño palpita, húmedo ya. Él gruñe suave, polla dura reluciendo. Se corre, chorros blancos en el suelo. Yo me corro también, mordiéndome el labio, piernas temblando.
Hoy, bajando al súper. Ascensor para, entra él. Olor a jabón fresco, sonrisa pícara. “Buenas”, dice, voz ronca. Nuestras miradas chocan, recuerdo su polla anoche. Silencio pesado, aire cargado. Piso 2, nadie más sube. Él se acerca, mano en mi cintura. “Te vi anoche…”, susurra. Trago saliva, “Yo… también te vi”. Sus labios en mi cuello, mordisquea. Pulso acelera, botón del ascensor parpadea.
No aguanto. Le bajo el pantalón, polla tiesa salta fuera, gorda, venosa. La chupo ansiosa, lengua en el glande, saliva chorreando. Él gime, “Joder, qué boca…”. Manos en mi pelo rojo, empuja hondo, me folla la garganta. Ruido del ascensor zumbando, miedo a parar en cualquier piso. Me pone contra la pared, baja mis bragas. Dedos en mi coño empapado, “Estás chorreando, puta vecina”. Dos dedos dentro, frotando clítoris. Gimo alto, tapa mi boca. “Calla o nos pillan”.
El Placer Brutal y el Secreto Compartido
Me gira, polla en mi entrada. Empuja fuerte, me llena entera. “¡Ahhh!”, grito ahogado. Folla duro, tetas rebotando, sudor goteando. Pla pla pla, carne contra carne. “Tu coño aprieta como una virgen”, jadea. Yo araño su espalda, “Más fuerte, cabrón, rómpeme”. Clímax cerca, él palpita dentro. Se corre primero, leche caliente inundándome. Yo exploto, coño contrayéndose, jugos bajando piernas. Jadeamos, besos salados.
Ascensor abre en sótano, salimos fingiendo normalidad. Él guiña ojo, yo sonrío cómplice.
Al día siguiente, pasillo. Oigo sus pasos. Nos cruzamos, roce accidental de manos. “Buen día”, dice bajito, mirada incendiaria. Asiento, coño humedeciéndose otra vez. Secretos queman, próximo ascensor… quién sabe. El morbo de lo cerca me vuelve loca.