Hace unas noches, no podía dormir. El calor era asfixiante, abrí las persianas del balcón. La luz de la luna filtraba tenue, y justo enfrente, en el piso de mis vecinos del 4º, vi movimiento. Él, alto, musculoso, la tenía a ella contra la pared del salón. Sus gemidos llegaban amortiguados por el aire fresco de la noche. Polla dura entrando y saliendo de su coño, tetas rebotando. Me quedé clavada, mano en mi braguita, frotándome el clítoris. ¿Me vieron? No sé, pero el corazón me latía fuerte.
Al día siguiente, en el ascensor. Paso con bolsas de la compra, ruido de tacones en el pasillo. Entra él, el del balcón. Sonrisa pícara. ‘Buenas tardes, vecina. ¿Dormiste bien?’ Dudo, ‘Eh… sí, calorcito’. Sus ojos bajan a mi escote, el aire se carga. Ascensor para en su planta. ‘Sube un rato, te enseño unas fotos del viaje’. Sé lo que quiere decir. La puerta se cierra, mano en mi culo. ‘Te vi anoche, mirándome’. Le beso, lengua dentro, polla ya tiesa contra mí.
La mirada que lo cambió todo
Llegamos a su piso, puerta cierra con clic. Me empuja contra la pared, misma que vi ayer. ‘Quítate las bragas, puta’. Me bajo la falda, coño chorreando. Él saca la verga, gorda, venosa, como la recordaba. ‘Chúpala’. Me arrodillo, piso frío bajo rodillas. La meto en boca, saliva goteando, bolas pesadas en mano. Gime bajito, ‘Joder, qué boca’. Me folla la garganta, pelo agarrado. ‘Levanta, abre las piernas’. Me da la vuelta, espaldas a él. Dedos en coño, ‘Estás empapada, zorra’. Polla roza entrada, entra de golpe. ‘¡Ahhh! Despacio… no’. Empieza a bombear, fuerte, piel contra piel slap-slap. Tetas fuera, pezones duros rozando pared.
El clímax en su piso y el secreto del pasillo
‘¿Te gusta la polla del vecino?’. ‘Sí… fóllame más’. Acelera, mano en boca para no gritar. Siento vecinos arriba, pasos en el techo. Placer del riesgo, que nos oigan follar como animales. Me corro primero, piernas temblando, ‘¡Me vengo!’. Coño aprieta su verga. Él gruñe, ‘Toma leche’. Se corre dentro, caliente llenándome. Sale, semen chorrea muslos. Nos quedamos jadeando, sudor pegajoso.
Me visto rápido, beso fugaz. ‘Hasta mañana, vecina’. Bajo, piernas flojas. Al día siguiente, pasillo. Cruce casual. Él con café, yo con perro. Miradas cómplices, sonrisa secreta. ‘Buenos días’. ‘Buenos… ¿dormiste?’. Guiño, roce mano. El secreto quema, ya planeamos la próxima. El ascensor nos espera.