Me llamo Rebeca, tengo treinta y ocho tacos, rubia con melena larga, metro setenta y uno, culazo y piernas de infarto gracias al gym post-divorcio. Mi vida sexual es un festival: pareja abierta con José, pero ahora confinada sola, me aburro. Desde el balcón, con el sol filtrando por las persianas, pillo a Álex, el chaval de los vecinos. Dieciocho recién cumplidos, flaco, acné rebelde, pero polla tiesa en la mano, pajeándose como loco. Gruñe bajito, el colchón cruje, semen chorreando. Uff, tres semanas sin follar, me mojo viéndolo.

Al día siguiente, ascensor. Entramos solos, olor a su colonia barata, aire cargado. Puertas cierran con ese zumbido. ‘Álex, ¿todo bien el encierro?’, digo casual. Se pone rojo. ‘Sí…’. Sonrío, ‘Te vi desde el balcón, dale que dale a la polla’. Balbucea, ‘Joder, Rebeca, no…’. Me acerco, rozo su brazo. ‘Tranquilo, no diré nada. ¿Virgen aún?’. Asiente, mirada baja. Tensión eléctrica, su respiración acelera. ‘Ven a mi piso luego, te enseño lo que el porno no dice’. Pulso stop, ascensor para entre pisos. Sus ojos en mis tetas, jupe sube mostrando muslos. ‘Aquí mismo?’, susurra. Le cojo la mano, la pongo en mi coño por encima de la tela. ‘Siente cómo me pones’. Gime, polla dura contra mí.

La mirada indiscreta desde el balcón

Puertas cerradas, peligro puro: padres arriba, vecinos abajo. Lo beso, lengua juguetona, no brusca. ‘Despacio, chaval’. Manos torpes en mi blusa, botones saltan, sujetador blanco asoma. Le bajo el pantalón, boxer deformado. ‘Mira qué verga dura’. La saco, normalita pero tiesa, vena palpitando. Me arrodillo, ascensor estrecho, rodillas en suelo frío. Chupo glande, saliva chorreando, mano sube-baja. ‘Joder, Rebeca…’, gime alto. ‘Shh, calla o nos pillan’. Boca profunda, garganta apretada, él tiembla. Me levanto, jupe arriba, tanga aparte. ‘Ahora mi coño’. Guío su mano, húmeda, labios hinchados. Dedo entra suave, ‘Así, gira’. Gimo bajito, eco en metal. ‘Fóllame ya’. Me gira contra pared, espejo empañado por aliento. Polla roza entrada, empuja. ‘¡Ay, despacio!’. Entra centímetro a centímetro, coño apretado engulle. Folla torpe al principio, pero aprende: embiste hondo, clítoris rozando. ‘Más fuerte, pero silencio’. Sudor gotea, tetas rebotan, mano en boca para no gritar. Oigo pasos fuera, corazón para. ‘Sigue, no pares’. Acelera, huevos chocan, coño chorreando. ‘Me corro…’, susurra. Saco, semen caliente en muslos. Yo me froto clítoris furiosa, orgasmo me dobla, jugos bajan piernas.

Ascensor arranca, salimos. ‘Mañana mismo sitio’, digo guiñando. Él asiente, atontado. Al día siguiente, pasillo. Luces fluorescentes parpadean, pasos lejanos. Nos cruzamos, sonrisa secreta. ‘¿Bien dormido?’, pregunto. ‘Soñando contigo’. Roza mi culo disimulado, escalofrío. Padres charlan al fondo, ignorantes. Ese secreto quema, quiero más. El edificio nunca fue tan excitante.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *