Estaba sola en mi piso del viejo edificio de Madrid. Las paredes, finísimas. De repente, gemidos. Del vecino de al lado, Marcos. ‘¡Fóllame más fuerte, joder!’, grita una tía. Él gruñe, animal. La cama golpea la pared: bum, bum, bum. Ritmo brutal. Oigo la piel chocando, resbaladiza. ‘Tu coño está chorreando’, le dice él. Me excito. Me meto la mano en las bragas, imagino su polla gruesa entrando y saliendo. El aire se calienta, sudada. Dura media hora. Se corren juntos, ella aúlla. Silencio. Me corro pensando en él.
Al día siguiente, pasos en el pasillo. Crujen las baldosas gastadas. Entro al ascensor, luz amarilla parpadeante. Puerta se abre en su planta. Entra Marcos, camiseta ajustada, olor a colonia fresca. Nuestras miradas chocan. Sonrío tonta. Él arquea ceja. ‘¿Dormiste bien anoche?’, pregunta bajo, voz ronca. Me sonrojo. ‘Ehhh… las paredes aquí son…’. Se ríe suave. ‘Finísimas, ¿eh?’. Su mano roza mi culo ‘sin querer’. Chispa. Ascensor para en mi piso. ‘Ven esta noche. Te invito un vino. A ver si oyes mejor de cerca’. Corazón late fuerte. Asiento, salgo temblando.
La tensión que sube en el ascensor
Noche. Golpeo su puerta suave. Abre en pantalón de chándal, sin camisa. Músculos marcados. ‘Pasa, guarra curiosa’. Me arrastra adentro. Puerta cierra con clic. Beso urgente, lenguas enredadas. Sabe a cerveza. Manos bajan mi cremallera. Falda cae. ‘Quítate todo’, ordena. Obedezco, tetas libres, pezones duros. Él se desnuda. Polla semi-dura, enorme, venosa. ‘Chúpamela’. Me arrodillo, saliva. La meto en boca, profunda. Gime. ‘Joder, qué buena garganta’. Babas corren por barbilla. Me pone de pie, empuja al sofá. Boca en tetas, muerde pezones. ‘Estas tetas son para follar’. Baja, lame coño. Dos dedos dentro, revuelve. ‘Estás empapada por mí, puta’. Gimo alto.
Ventana al balcón entreabierta. Aire fresco entra, persianas filtran luz de vecinos. ‘A cuatro patas’. Obedezco, culo al aire. Palmada fuerte, quema. ‘¡Grita, que te oigan los del edificio!’. Polla roza coño. Entra de golpe, llena. ‘¡Qué coño tan apretado!’. Embiste duro, huevos chocan. ‘¡Sí, fóllame, Marcos!’. Sudor gotea. Cambio: yo encima, cabalgo. Sus manos aprietan culo. ‘Ahora el culo’. Escupe, lubrica. Cabeza entra lenta. Dolor-placer. ‘¡Joder, rómpeme!’. Acelera, profundo. Oímos pasos lejanos en pasillo. Miedo-excitación. ‘Córrete dentro’. Gruñe, leche caliente inunda ano. Me corro temblando, chorro en sofá.
El polvo intenso con riesgo de ser oídos
Fumamos desnudos en balcón. Luz apartamentos enfrente, sombras se mueven. ‘Fue brutal’, digo jadeante. Él ríe. ‘Vuelve cuando quieras oír más’.
Mañana. Pasos en pasillo otra vez. Abro puerta basura. Él sale, café en mano. Miradas cruzan. ‘Buenos días, vecina. ¿Oíste bien anoche?’, guiña pícaro. Sonrío cómplice, coño palpita. ‘Perfecto’. Secretos queman. El edificio guarda nuestros gemidos.