Mi polvo prohibido con los vecinos del ático

Ayer, sobre las once y cincuenta, bajaba al parking del edificio. Me había puesto ese vestido ajustado que marca el culo, por si acaso. Oí el motor de un coche francés grande, ronroneando suave. Aparcó justo al lado, como si lo hubiera planeado. Bajé la ventanilla… y ahí estaba Maurice, mi vecino del ático. Moreno, […]