La vecina que me pilló espiando y acabamos follando como locos

Ay, chicas, no sé por dónde empezar. Vivo en un edificio viejo en el centro, de esos con balcones que se miran de reojo. El vecino del 4º, Juan, es un tío bueno, de unos 35, musculoso del gym, siempre con esa sonrisa pícara. Una tarde de verano, calor asfixiante, abro las persianas y lo […]