Mi vecino obrero me convirtió en su puta: el polvo prohibido que no olvidaré

Ayer por la tarde, oí ruidos en el pasillo. Pasos pesados, como botas de trabajo raspando el suelo. Miré por la mirilla: era él, el vecino del 4ºB, el electricista. Alto, musculoso, con esa camiseta sudada pegada al pecho. Estaba arreglando algo en el piso de enfrente, el de la viuda. Sus brazos tatuados, el […]