Doble penetración prohibida con mis vecinos del edificio
Ayer, como a las 19:15, bajaba por el pasillo del quinto piso. Mis tacones resonaban, clic-clac, en el mármol frío. De repente, gemidos salvajes desde el piso de Roméo y Juliette, mis vecinos de al lado. La puerta entreabierta, luz anaranjada filtrando por las persianas mal cerradas. Me pegué, el corazón en la garganta. Ahí […]