Mi vecino me azotó hasta correrme y yo le hice suplicar: el secreto del ascensor

Hace unas noches, estaba en mi balcón fumando un cigarro, el aire fresco de Madrid me erizaba la piel. Oí pasos en el pasillo, lentos, como si alguien dudara. Miré de reojo y vi su silueta por las persianas entreabiertas del vecino del quinto. Él, ese tío alto, moreno, con esa mirada que siempre me […]