Vivo en un edificio viejo de Madrid, sola pero con ganas de todo. Mi vecina del tercero, Frida, es una negra guapísima de Togo, curvas que matan. La pillé una noche por el balcón, luz filtrando los visillos, tocándose el coño en su sofá, gemiditos ahogados. El corazón me latía fuerte, el aire fresco del balcón me erizaba la piel. Al día siguiente, en el ascensor… solos. Sus ojos en los míos, rozamos caderas. ‘¿Dormiste bien?’, susurra, voz ronca. Mi mano roza su culo firme. ‘Ehh… ven esta noche a la disco del barrio’, le digo, temblando un poco.

Allí la veo con Françoise, la francesa rubia del cuarto, tetas grandes, risa fácil. Bailamos pegados, sudor, música atronadora. ‘Vámonos, es tarde’, dice Frida, mirándome fijo. Subimos al ascensor juntas, las tres. Puertas cierran, clic. Manos ya por todas partes. Françoise me besa el cuello, Frida aprieta mi teta. ‘Shhh, que nos oigan los vecinos’, rió nerviosa. Pero el ascensor sube lento, polla dura contra mi falda. Mi puerta, entramos tropezando, besos furiosos.

La tensión en el ascensor y la barrera que cae

Me empujan al sofá, ceñidor y pañuelo, me atan. ‘Mira y calla’, ordena Françoise, acento sexy. Se desnudan lento, delante mío. Frida, pechos puntiagudos, coño con pelito rizado negro sobre piel clara. Françoise, culazo blanco. Se comen la boca, manos en coños, dedos metiéndose. ‘Joder, qué mojada estás’, gime Frida. Yo reviento en el pantalón, polla pidiendo aire. ‘Sácamela’, suplico. Françoise abre cremallera, la saca tiesa, dura como piedra.

Huelen a sudor de la disco, excitante. ‘Ducha primero’, dice Frida. Me dejan atado, voy mirando. Por la puerta entreabierta, veo Frida bajo el agua, Françoise jabonándole tetas, bajando al coño, dedos en el culo. Frida se arrodilla, lengua en el chochito de Françoise, cabeza sube y baja. Gemidos con el agua, ‘¡Sí, chúpame el clítoris!’. Yo babeo, frustrado.

El sexo brutal sin filtros en mi apartamento

Salen desnudas, brillando. Frida se tumba al borde cama, piernas abiertas. Coño rosado reluciente. Françoise se lanza: lengua lamiendo de ano a clítoris, rápida. ‘¡Oh dios!’, grita Frida bajito. Boca en el botón, dos dedos en coño, otro en culo. Frida se retuerce, ‘¡Me corro, joder!’. Chorros, cuerpo arqueado. Yo rojo, a punto de explotar.

Me desatan, al baño. Agua caliente, ellas delante y detrás. Sabonan mi polla suave, ‘No te corras aún’. Dedos en mi ano, pero paran. A la cama, una chupa huevos, lengua en glande. No aguanto, ‘¡Me corro!’. Chorros potentes, leche en caras, pelo. Se besan con mi corrida, 69 loco. Yo me pongo duro otra vez. Frida encima, culo negro ante mí. Françoise abajo abre nalgas, lengua en coño, saliva en ano. Empujo glande, ‘Despacio…’, gime Frida. Entra, aprieta. Françoise lame abajo. Frida sube y baja, ‘¡Fóllame el culo fuerte!’. Orgasmo brutal, ella tiembla.

Pasamos noches así, follando hasta el amanecer, miedo a ruidos en pasillo. Al día siguiente, cruzamos en el corredor. Frida guiña, ‘Buenas noches, vecina’, sonrisa pícara. Françoise roza mi mano, ‘Repetimos?’. Secreto ardiendo, piel erizada. Aún me mojo recordándolo.

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