Ay, chicas, no sé por dónde empezar. Vivo en un edificio viejo en el centro, paredes finas como papel. Al otro lado del patio, en el quinto, están ellas: Marta, la madura curvilínea con tetas grandes, y su amiga Lola, joven, delgada, con culo redondo. Las vi por primera vez una noche de verano, balcón abierto. Luz tenue filtrándose por las persianas. Marta de rodillas, lamiendo el coño de Lola. Gemidos suaves, el slap-slap de la lengua. Me quedé clavada, mano en mi tanga, frotándome sin darme cuenta.
Al día siguiente, ascensor. Marta entra, sonrisa pícara. ‘¿Tú eres la del cuarto?’, dice, oliendo a perfume caro. Huelo su excitación del día anterior. Lola se une en el tercero, roce accidental de cadera. Silencio pesado, aire cargado. ‘Anoche… ¿oíste algo?’, susurra Marta, ojos brillantes. Me sonrojo, pero asiento. ‘Sí, y me puso cachonda’. Lola ríe nerviosa, mano en mi brazo. Puertas se abren, pero nadie sale. Marta pulsa mi piso. ‘Sube con nosotras’, dice Lola, voz ronca.
La mirada indiscreta y la chispa en el ascensor
Ascensor para. Beso Marta primero, labios suaves, lengua invasora. Lola nos mira, mordiéndose el labio. ‘Joder, qué ganas’, murmura. Manos por todas partes. Marta me baja los pantalones, dedos en mi coño ya empapado. ‘Estás chorreando, vecina’. Lola besa mi cuello, tetas contra mi espalda. El ding del ascensor suena lejano, miedo a que abra. Pero no. Caemos al suelo, alfombra sucia rozando rodillas.
Marta se tumba, falda arriba, sin bragas. ‘Lámeme, como yo a ti anoche’. Me hundo entre sus muslos, olor a sexo maduro, coño hinchado, jugos salados en mi lengua. La chupo fuerte, clítoris duro como piedra. Lola detrás, dedos en mi culo, lamiendo mi ano. ‘¡Quieta, que nos oyen!’, gime Marta, pero arquea la espalda. Cambio: Lola en mi cara, coño rasurado, fresco. La devoro, ella se retuerce, ‘¡Más adentro, joder!’. Marta mete tres dedos en mí, follándome rápido, chapoteo húmedo. Gemidos ahogados, mano en boca. Orgasmo de Lola primero, squirteando en mi barbilla. Yo exploto, piernas temblando, coño contrayéndose. Marta se corre frotándose contra mi muslo, gritito cortado.
El polvo brutal: lenguas, dedos y gemidos ahogados
No paramos. Posición 69 en el suelo estrecho. Lenguas en coños, dedos en culos. ‘¡Cuidado con el ruido!’, susurro, pero follo con furia. Olor a sudor, jugos por todas partes. Marta lame mi clítoris mientras Lola me come el culo. Doble orgasmo, cuerpos pegados, temblando. Semen no, pero jugos everywhere. Botón de parada pulsado, eternidad de placer prohibido.
Salimos despeinadas, risas nerviosas. ‘Mañana repetimos’, guiña Marta. Al día siguiente, pasillo. Ellas bajando, yo subiendo. Miradas cómplices, sonrojo. ‘Buen coño el tuyo’, murmura Lola bajito. Marta roza mi mano. ‘Shh, las paredes oyen’. Secretos calientes, frisson eterno. Quiero más.