Ayer por la noche, no podía dormir. Salí al balcón a pillar aire fresco, el viento me ponía la piel de gallina bajo la camisola fina. Al lado, en el balcón compartido del edificio viejo, mis vecinos: tres tíos jóvenes, deportistas, como de veinte tacos. Loïc, el moreno con ojos que te desnudan, fumaba y charlaba con sus colegas. Me pilló espiando por las rendijas de la persiana… sonrió, malicioso. Sentí el coño humedecerse ya.
Bajé al ascensor a tirar la basura, las luces del pasillo parpadeaban tenues. Puertas se abren, entro. Justo ellos tres suben riendo, sudados de gym. Ascensor diminuto, nos apretamos. Hombros rozan tetas, muslos contra mi culo. ‘Perdón’, murmura Loïc, pero su mano se queda en mi cadera. Aire cargado de olor a macho, sudor fresco. Sus colegas miran mis piernas, la falda corta sube un poco. Corazón late fuerte, el zumbido del motor ahoga todo.
La mirada desde el balcón y la tensión en el ascensor
De repente, ¡clac! Ascensor para entre pisos. Luz roja de emergencia, penumbra azulada. ‘Joder, otra vez’, dice uno. Intentan llamar, nada. ‘Tranquilos, vendrán’, susurro yo, voz ronca. Loïc cerca, aliento caliente en mi cuello. Su polla semi-dura roza mi muslo. No me aparto. ‘Estás buena’, me dice bajito. Manos tiemblan, la mía roza su paquete. Duro como piedra. Sus amigos callan, ojos brillantes. La barrera cae: beso a Loïc, lengua dentro, salvaje. ‘Shhh, nos oirán’, gime él, pero mete mano bajo falda.
Dedos en mi tanga empapada. ‘Estás chorreando, puta’, ríe. Le bajo el pantalón, polla gorda salta libre, venosa, cabezota brillante. La chupo ahí mismo, de rodillas en el suelo sucio. Boca llena, saliva gotea. Sus colegas sacan pollas, enormes. Una en mi mano, la otra me la meten en la boca alternando. ‘Mámamela bien, vecina’. Gimo, coño palpita. Loïc me levanta falda, rompe tanga. Dedos en el coño, dos de golpe, follándome la mano. ‘¡Quieta, joder!’, pero arqueo espalda, tetas fuera del top.
El polvo brutal en la oscuridad y el secreto del pasillo
Me ponen contra pared, piernas abiertas. Loïc empuja polla en coño, de un golpe al fondo. ‘¡Ahhh, sí, fóllame fuerte!’. Pistonea brutal, huevos golpean culo. Sus amigos: uno me mama tetas, pica pezones duros. Otro mete dedo en culo, luego polla. Doble penetración en ascensor atascado. ‘¡Cuidado, gritas y nos pillan!’, jadea Loïc. Pero gimo alto, placer duele. Coño y culo llenos, estirados. Me corro primero, chorro moja piernas. ‘¡Toma mi lechada!’, gruñe Loíc, inunda útero. El del culo explota dentro, caliente. Tercero en boca, traga semen espeso.
Sudados, temblando, nos vestimos rápido. Ascensor arranca, ding. Bajamos en mi piso, caras rojas. ‘Hasta mañana, vecina’, guiño Loïc. Duermo poco, coño dolorido, sonrisa.
Hoy, pasillo. Pasos en el corredor, luz filtra por puerta entreabierta. Loïc cruza, mirada cómplice. Mano roza mi culo disimulado. ‘Repetimos?’, susurra. Secreto quema, vecinos inocentes pasan sin saber. Adoro este edificio.