Estaba en mi balcón, fumando un cigarro, cuando los vi. Mi vecino del quinto, Esteban, y su mujer, discutiendo bajito. Él, todo bronceado, musculoso, con ese paquete que se marca en el bañador. Ella se fue hecha una furia al ascensor. Yo… no sé, me quedé mirando. El corazón me latía fuerte. Ese hombre me ponía cachonda desde que nos mudamos.

Bajé al bar del edificio, ese lounge cutre con música caribeña los viernes. Llevaba solo bikini y un pareo fino. Mis tetas aún tiesas de imaginarlo, pezones clavándose en la tela, coño empapado. Me senté en un taburete alto. Él ya estaba ahí, solo, con un ron en la mano. Me vio, sonrió. ‘¡Débora! ¿Qué tal?’ Su voz grave, ronca.

La tensión sube en el bar del edificio

Nos pedimos rones con naranja, fríos, dulces. Bebimos rápido. Otro. Otro más. Calor subiendo por mi piel. Sus manos rozaban mis muslos, suaves al principio. ‘Estás buenísima hoy’, me susurra al oído. Huele a mar y sudor. Me río, nerviosa. La pista empieza a sonar, biguine lenta. Me arrastra. Su pierna entre las mías, me frota el coño contra su muslo. Giro, gimo bajito. Sus manos aprietan mi culo. Casi me corro ahí, delante de todos.

No aguanto más. Piernas temblando, cabeza nublada por el ron y la calentura. ‘Vámonos’, dice, mano en mi cintura. En el ascensor, solos, me besa. Lengua dentro, salvaje. Puerta se abre en mi piso. Entramos tambaleando. Me tira en el sofá, arranca el bikini. ‘Qué coño tan mojado, puta’. Lengua en mi clítoris, chupando labios, dos dedos dentro, labrando. Grito: ‘¡Sí, joder!’.

Me besa, manos en mi culo, apretando fuerte. Siento su polla dura contra mi tripa. Me da la vuelta, tetas fuera, pellizca pezones. Duele rico. ‘Te voy a follar como mereces’. Dedos en mi coño, chapoteo húmedo. Me pone a cuatro patas. Tetas colgando, pesadas. Baja besando mi espalda, lengua en el culo. Clítoris entre dedos, aprieta. ¡Exploto! Convulsiones, grito ahogado. ‘¡Cállate o nos oyen los vecinos!’.

El polvo brutal y el secreto del pasillo

Sigue lamiendo, dedos dentro. Otra vez sube el orgasmo. ‘¡Joder, me corro!’ Él: ‘Vas a ver mi polla’. Glans como puño en mi entrada. Empuja lento. Duele, pero quiero más. ‘¡Fóllame fuerte, cabrón!’. ‘Salope, te voy a partir el coño’. Entra todo, me llena. Bombeamos, insultos: ‘Puta vecina, qué apretada’. Grita mi nombre. Eyacula dentro, chorros calientes. Me corro temblando.

Agotada, pero él me lleva a la ducha. Agua tibia. Se desnuda, polla colgando enorme. La cojo, la masturbo. Me gira contra la pared, jabón en mi ano. Dedo entra fácil. ‘Te voy a preparar el culo’. Dos dedos, luego tres. Me masturbo el clítoris. ‘Me encanta, joder’. ‘Puta, te lo vas a tragar todo’. Glans en mi ano, empuja. Dolor-placer eléctrico. ‘¡Me rompes!’ ‘Cállate y empuja’. Entra entero. Me folla el culo brutal, manos en caderas. ‘Voy a dejarte el ojete como autopista’. Insultos: ‘Tu marido es un marica, yo te hago mujer’. Grito orgasmo, él se corre dentro.

Sale, me deja jadeando, culo ardiendo. Me seco, caigo en la cama. Dormida al instante.

Al día siguiente, pasillo. Él con bolsas. Nuestras miradas se cruzan. Sonrisa pícara. ‘Buenos días, Débora’. Roce de manos. Secreto quemando. Mi coño palpita. ¿Repetimos esta noche?

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *