No podía dormir. Era una de esas noches de verano pegajosas, con el aire quieto y pesado. Abrí la ventana del balcón, solo un poco, para que entrara algo de brisa. Y entonces los vi. Del piso de enfrente, luces bajas filtrándose por las persianas mal cerradas. Lila, la rubia tetona del 4ºB, con sus dos amigas: Ciri, la morena de culo redondo, y Démoni, la salvaje con tatuajes. Estaban con dos tíos que no conocía bien, vecinos nuevos. Uno maduro, fuerte como un toro, tipo Hank; el otro más joven, atlético, Brodsky o algo así.

Estaban desnudos en el sofá del salón. Las chicas a rodillas, turnándose. Lila tragando la polla gorda de Hank, profunda, hasta las arcadas. Saliva chorreando por la barbilla, huevos peludos lamiendo. ‘Joder, qué rica estás chupando, puta’, gruñía él. Ciri y Démoni competían con la del joven, mamando alternas, lenguas enredadas en el glande hinchado. Risas ahogadas, gemidos que se colaban por la noche. ‘¡Yo la hago correr primero!’, retaba Démoni, metiéndose dos dedos en el coño mientras succionaba. El aire olía a sexo, sudor, a ese almizcle que te pone cachonda al instante. Me quedé paralizada, mano en mi braga, frotando despacio. El peligro de que me pillaran… el corazón latiéndome fuerte.

La mirada indiscreta que lo cambió todo

Al día siguiente, bajando en el ascensor. Puertas se abren en su planta. Entra él, Hank. Solo nosotros. Olor a jabón y hombre, camisa ajustada marcando pectorales. ‘Buenas tardes’, digo, voz temblorosa. Él me mira, sonrisa ladeada. ‘¿Dormiste bien anoche?’. Eh… ¿qué? ‘Vi… vi todo. Desde mi balcón’. Silencio pesado, ascensor bajando lento. Sus ojos bajan a mis tetas, suben. ‘Mejor así. Sube esta noche. Quiero que veas de cerca’. Trago saliva. El ding del ascensor. Asiento con la cabeza. La barrera cae como un preservativo usado.

El polvo brutal y el secreto compartido

Esa noche, toco su puerta. Entra, me besa salvaje, lengua invasora. ‘Sabía que eras una voyeur puta’. Me arranca la blusa, pezones duros al aire. Sus manos grandes en mi culo, aprieta. ‘Quítate las bragas, moja’. Polla ya fuera, enorme, venosa, cabeza morada goteando pre-semen. Me arrodillo, como las chicas anoche. La chupo hambrienta, garganta abierta, ‘Glug glug’, babeo toda. ‘Joder, mejor que ellas’, gime. Me pone a cuatro en el sofá, mismo donde las vi. Dedos en mi coño chorreante, ‘Estás empapada, cerda’. Me penetra de golpe, polla partiéndome, ‘¡Aaaah! Calla, que nos oyen los vecinos’, susurro. Él acelera, palmadas en el culo rojo. ‘Que oigan cómo te follo el coño’. Gimo bajito, mordiendo cojín. Cambia a mi culo, lubricado con mi propio jugo, entra lento… ‘¡Duele… pero sigue!’. Me folla anal, profundo, huevos chocando. ‘Me corro dentro, puta’. Calor explotando, semen llenándome. Colapso, temblando, olor a sexo impregnando todo.

A la mañana, pasillo. Él saliendo con bolsa de basura. Nuestras miradas cruzan. Guiño. ‘Buen polvo, vecina’. Sonrío, mejillas ardiendo. Secreto nuestro, quemando. Los otros vecinos pasando, ajenos. El ascensor espera, tentador. ¿Repetimos?

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