Estaba en casa, sola, con esa lluvia fina de otoño golpeando el cristal. El viento frío se colaba por el balcón. Oí pasos en el pasillo, pesados, como de alguien cargado con mochila. Puerta abriéndose. ‘Pasa, Román, vamos a machacar las mates para el DS. Esto va a ser jodido’. Voz de Fabián, mi vecino del 4ºA, el rubio atlético con pelo revuelto. Román, del 4ºB, el del tenis, musculoso e imberbe. Me acerqué a la ventana, corazón latiendo ya. Sus balcones dan al mismo patio interior, stores mal echados, luz filtrando amarilla.
Me asomé con cuidado, aire fresco mojándome la piel. Los vi en el salón, sofá viejo, mesa llena de papeles. Fabián en camiseta blanca, pantalón negro ajustado. Román en azul marino, jeans. ‘Esa rubia de clase, eh… te tiene loco’, dijo Román, voz tensa. Fabián rió. ‘Virginie? Pero nadie mama polla como tú la otra noche’. Silencio. Se miraron. Román rojo. ‘Eh… ¿repetimos?’. Fabián se acercó, mano en muslo. La tensión crujía como la lluvia. Bajó el zipper de Román, sacó esa verga gruesa, ya dura. ‘Joder, qué pedazo’. La barrière cayó ahí, en su salón compartido por paredes finas.
La curiosidad que empezó en el pasillo
Fabián se arrodilló, engulló la polla de Román de un trago. Slurp húmedo, audible hasta mi balcón. Román gemía bajo, ‘Ah, cabrón, chúpala más hondo’. Yo, escondida tras la cortina, bragas empapadas. Mano dentro, dedos rozando clítoris hinchado. Miedo a gemir, vecinos abajo. Pasaron a 69 en sofá. Cuerpos desnudos, Fabián encima, polla más gorda en boca de Román, huevos chupados, saliva cayendo. ‘Casi me corro, para…’. Branlette mutua, Fabián explotó primero, leche espesa en pecho de Román, chorros largos. ‘¡Joder, enorme!’. Román se corrió en mesa, gruñendo como bestia.
Gemidos y corridas que no olvidaré
Se calmaron jadeando, pero Fabián sacó condones y lubricante. ‘Pile o cara, quién folla primero’. Cara: Román activo. Fabián a cuatro patas, culo blanco expuesto. Román lamió ojete, lengua girando. ‘Sabe bien…’. Condón puesto, lubri, empujón lento. ‘¡Duele, coño!’. Pero pronto, ‘Fóllame fuerte’. Claqueteos de huevos contra culo, rítmicos, fuertes. ‘¡No pares, Román!’. Yo me frotaba rápido, jugos chorreando muslo, mordiendo labio. Luz luna iluminaba sudor. Román sacó, se corrió en espalda de Fabián, grito ahogado. Cambio: Fabián contra puerta, Román apoyado. Lengüetazo en culo, embestida bruta. ‘¡Qué culo estrecho!’. Folleteo salvaje, puerta temblando, gemidos roncos. Fabián corrió en cara de Román, leche caliente goteando.
Se limpiaron, risas cansadas. ‘Puro sexo, ¿eh?’. Apagaron luz. Yo orgasmeé callada, temblando, olor a mi coño en aire. Al día siguiente, pasillo estrecho. Fabián pasó, sonrisa pícara: ‘¿Dormiste bien anoche? Se oía… lluvia fuerte’. Román detrás, rubor, mirada fija en mis tetas. Asentí, secret quemando. ‘Sí, increíble’. Saben que pillé todo. El pasillo nunca fue igual, frisson eterno.